Liceo República de Brasil

 

 

 

 

 

 

  24 de Octubre: Día Mundial contra el Cambio Climático

 


El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo y supone una presión adicional para nuestras sociedades y el medio ambiente. Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes. Si no se toman medidas drásticas desde hoy, será más difícil y costoso adaptarse a estos efectos en el futuro.

 

 

 

 

El cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes, produciendo un impacto negativo en su economía, la vida de las personas y las comunidades. En un futuro se prevé que las consecuencias serán peores. Los patrones climáticos están cambiando, los niveles del mar están aumentando, los eventos climáticos son cada vez más extremos y las emisiones del gas de efecto invernadero están ahora en los niveles más altos de la historia. Si no actuamos, la temperatura media de la superficie del mundo podría aumentar unos 3 grados centígrados este siglo. Las personas más pobres y vulnerables serán los más perjudicados.

 

En la actualidad, tenemos a nuestro alcance soluciones viables para que los países puedan tener una actividad económica más sostenible y más respetuosa con el medio ambiente. El cambio de actitudes se acelera a medida que más personas están recurriendo a la energía renovable y a otras soluciones para reducir las emisiones y aumentar los esfuerzos de adaptación. Pero el cambio climático es un reto global que no respeta las fronteras nacionales. Es un problema que requiere que la comunidad internacional trabaje de forma coordinada y precisa para que los países en desarrollo avancen hacia una economía baja en carbono.

 

Para fortalecer la respuesta global a la amenaza del cambio climático, los países adoptaron el Acuerdo de París en la COP21 en París, que entró en vigor en noviembre de 2016. En el acuerdo, todos los países acordaron trabajar para limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados. Usted puede obtener más información sobre el acuerdo aquí. La implementación del Acuerdo de París es esencial para lograr alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y proporciona una hoja de ruta para acciones climáticas que reducirán las emisiones y crearán la resiliencia climática que el mundo necesita. Usted puede ver qué países han firmado el acuerdo y cuáles han presentado su ratificación. A abril de 2018, 175 Partes han ratificado el Acuerdo de París y 10 países en desarrollo presentaron la primera versión de sus planes nacionales de adaptación, para responder al cambio climático.

 

  1. A abril de 2018, 175 Partes habían ratificado el Acuerdo de París y 168 Partes habían comunicado sus primeras contribuciones determinadas a nivel nacional a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre la Secretaría del Cambio Climático.
  2. A partir de abril de 2018, 10 países en desarrollo completaron y presentaron con éxito la primera versión de sus planes nacionales de adaptación para responder al cambio climático.
  3. Los países desarrollados continúan avanzando hacia el objetivo de movilizar conjuntamente $ 100 mil millones anuales para el 2020 para acciones de mitigación.

Gracias al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático sabemos lo siguiente:

 

  • Entre 1880 y 2012, la temperatura media mundial aumentó 0,85 grados centígrados. Esto quiere decir que por cada grado que aumenta la temperatura, la producción de cereales se reduce un 5% aproximadamente. Se ha producido una reducción significativa en la producción de maíz, trigo y otros cultivos importantes, de 40 megatones anuales a nivel mundial entre 1981 y 2002 debido a un clima más cálido
  • Los océanos se han calentado, la cantidad de nieve y de hielo ha disminuido, y ha subido el nivel del mar. Entre 1901 y 2010, el nivel medio del mar aumentó 19 cm, pues los océanos se expandieron debido al calentamiento y al deshielo. La extensión del hielo marino del Ártico se ha reducido en los últimos decenios desde 1979, con una pérdida de hielo de 1,07 millones de km2 cada decenio
  • Dada la actual concentración y las continuas emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que a finales de siglo el incremento de la temperatura mundial supere los 1,5 grados centígrados en comparación con el período comprendido entre 1850 y 1900 en todos los escenarios menos en uno. Los océanos del mundo seguirán calentándose y continuará el deshielo. Se prevé una elevación media del nivel del mar de entre 24 y 30 cm para 2065 y entre 40 y 63 cm para 2100. La mayor parte de las cuestiones relacionadas con el cambio climático persistirán durante muchos siglos, a pesar de que se frenen las emisiones
  • Las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) han aumentado casi un 50% desde 1990
  • Entre 2000 y 2010 se produjo un incremento de las emisiones mayor que en las tres décadas anteriores
  • Si se adopta una amplia gama de medidas tecnológicas y cambios en el comportamiento, aún es posible limitar el aumento de la temperatura media mundial a 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales
  • Gracias a los grandes cambios institucionales y tecnológicos se dispondrá de una oportunidad mayor que nunca para que el calentamiento del planeta no supere este umbral.

 

Metas del Onjetivo 13

  • 13.1 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países

    13.2 Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales

    13.3 Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana

    13.a Cumplir el compromiso de los países desarrollados que son partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de lograr para el año 2020 el objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares anuales procedentes de todas las fuentes a fin de atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la adopción de medidas concretas de mitigación y la transparencia de su aplicación, y poner en pleno funcionamiento el Fondo Verde para el Clima capitalizándolo lo antes posible

    13.b Promover mecanismos para aumentar la capacidad para la planificación y gestión eficaces en relación con el cambio climático en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, haciendo particular hincapié en las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales y marginadas

    * Reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático.

 

 

 

 

Una carrera que podemos ganar. Una carrera que debemos ganar

Cumbre sobre el Clima de la ONU de 2019

 

Tal y como ha afirmado el Secretario General, el cambio climático sigue avanzando a mayor velocidad que nuestros esfuerzos por hacerle frente. En virtud de las temperaturas sin precedentes en algunos lugares del mundo y de las dos últimas décadas con las mayores temperaturas registradas, el Secretario General pronunció un importante discurso en la Sede de las Naciones Unidas el día 10 de septiembre. Ante una audiencia formada por jóvenes, líderes empresariales, periodistas y diplomáticos, en vísperas de la Cumbre Global de Acción Climática de San Francisco y del encuentro anual de líderes mundiales para la inauguración de la nueva sesión de la Asamblea General de Nueva York, puso en alza el peligro, destacó las soluciones e hizo hincapié en la necesidad de una mayor ambición y de un liderazgo más sólido para hacer frente a lo que él denominó «la mayor amenaza de nuestros tiempos». El Secretario General, António Guterres, pide actuar contra el cambio climático.

 

El Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible sientan las bases de los esfuerzos mundiales para combatir el cambio climático.

 

El objetivo de la Cumbre sobre el Clima de 2019 es animar a estados, regiones, ciudades, empresas, inversores y ciudadanos a que intensifiquen sus acciones.

 

António Guterres ha dado la voz de alarma. El cambio climático se produce más deprisa que las medidas políticas para controlarlo y amenaza nuestra mera existencia. Ante la gravedad de la situación, el Secretario General ha convocado una cumbre sobre el clima en 2019 para situarlo en lo más alto de la agenda internacional y ha pedido que abandonemos la senda “suicida” de las emisiones de carbono.

 

“El cambio climático se mueve más deprisa que nosotros”, ha declarado el titular de la ONU en la víspera de la celebración de la Cumbre Mundial de Acción Climática que se llevará a cabo en la ciudad estadounidense de San Francisco del 12 al 14 de septiembre.

 

La urgencia es tal que “si no cambiamos el rumbo para 2020, corremos el riesgo de perder la oportunidad de evitar que el cambio climático sea incontrolable, con consecuencias desastrosas para los seres humanos y todos los ecosistemas que nos sostienen”, explicó António Guterres en la sede de la ONU en Nueva York ante un grupo de líderes empresariales, diplomáticos, periodistas y jóvenes.

 

En su discurso, el Secretario General repasó algunas de las pruebas científicas que muestran que el cambio climático está en marcha:

 

  • En las dos últimas décadas se han producido los 18 años más cálidos registrados desde 1850 y este año se perfila ya como el cuarto más caliente desde entonces.

     

  • Las olas de calor extremas, los incendios forestales, las tormentas y las inundaciones están dejando un rastro de muerte y devastación. Por citar sólo un ejemplo, el huracán María costó la vida a casi tres mil personas en Puerto Rico, convirtiéndolo en el desastre climático más devastador en la historia de los Estados Unidos.

     

  • El hielo marino ártico está desapareciendo más rápido de lo que imaginamos posible.

  • Este año, por primera vez, el espeso y permanente hielo marino al norte de Groenlandia comenzó a resquebrajarse, provocando cambios en el comportamiento del clima en el hemisferio norte.

  • Los incendios forestales duran más y se extienden más. Algunas de estos fuegos son tan grandes que envían hollín y cenizas alrededor del mundo, ennegreciendo los glaciares y las capas de hielo, haciendo que se derritan aún más rápido.

  • Los océanos se vuelven más ácidos y amenazan la base de las cadenas alimentarias que

  • sostienen la vida.

  • Los corales están muriendo en grandes cantidades, agotando aún más las pesquerías vitales.

  • Y, en tierra, el alto nivel de dióxido de carbono en la atmósfera está haciendo que los cultivos de arroz sean menos nutritivos, amenazando el bienestar y seguridad alimentaria para miles de millones de personas.

     

Lo sabíamos, pero muchos no escucharon.

 

Lo más perturbador, a juicio de Guterres, es que lo sabíamos: “Los científicos nos lo han estado advirtiendo durante décadas. Una y otra vez”, pero “demasiados líderes han rechazado escucharlos” y “ahora vemos los resultados”, en algunos casos “acercándonos a las peores previsiones científicas”.

 

Y las consecuencias son claras: según se intensifique el cambio climático, el agua será más escasa, será más difícil alimentarnos, la extinción de especies se acelerará y más personas migrarán, lo que ya está provocando conflictos sobre unos recursos menguantes.

 

Guterres recordó que cuando los líderes mundiales firmaron el Acuerdo de París sobre el cambio climático hace tres años, se comprometieron a detener un ascenso de las temperaturas superior a los 2 grados Celsius y a trabajar para mantener el aumento lo más cerca posible de los 1,5 grados.

 

Pero los científicos han advertido que estamos lejos del camino para lograr esas metas. Según un estudio de la ONU, los compromisos asumidos hasta ahora por los firmantes del acuerdo representan solo un tercio de lo que se necesita.

 

Pero, según el titular de la ONU, aún es posible poner freno a las emisiones de carbono que calificó en un tuit como “suicidas”.

 

Para ello, es necesario reemplazarlas con energía limpia hidroeléctrica, solar y eólica.

 

Y toda producción de energía está en juego: “Tendremos que repensar cómo calentaremos, enfriaremos y alumbraremos nuestros edificios para que desperdiciemos menos energía”, dijo.

 

De hecho, este replanteamiento sobre nuestras necesidades energéticas puede traer “enormes beneficios” a la humanidad. Sólo en términos económicos, las ganancias pueden suponer 26.000 billones de dólares de aquí al 2030 frente a las pérdidas que mantener la dependencia del petróleo y el carbón están causando en la actualidad.

 

Para favorecer la transición, el Secretario General propone acabar con los subsidios a las energías procedentes de combustibles fósiles y tasarlas, mientras se ponen en marcha incentivos a las renovables.

 

Guterres citó algunos países que ya están en esa senda entre los que citó China, Suecia, Marruecos, Tailandia, así como más de 130 grandes empresas cuyo objetivo es llevar a cabo sus negocios con energías cien por cien renovables.

 

Sin embargo, aunque todos esos pasos son importantes, “no son suficientes” y “la falta de una acción decisiva de los gobiernos está causando incertidumbre en los mercados y preocupación por el futuro del Acuerdo de París”.

 

Un deber moral, especialmente de los ricos

 

A la emergencia, los beneficios y la posibilidad de transformar la relación que la humanidad tiene con el clima, el líder de la ONU añadió una razón más para actuar: “el deber moral”.

 

“Las naciones más ricas del mundo son las más responsables de la crisis climática, pero los efectos los sienten en primer lugar y en su peor forma las naciones más pobres y las personas más vulnerables. Ya vemos esta injusticia en el ciclo incesante y creciente de sequías extremas y tormentas cada vez más poderosas”, afirmó.

 

Por ello, los países más industrializados tienen no sólo que cortar sus emisiones, sino “hacer más por asegurar que los más vulnerables” puedan “sobrevivir a los daños que las emisiones están causando”.

 

Falta de liderazgo

 

“Lo que falta, aún después de París, es el liderazgo, un sentido de urgencia y un verdadero compromiso con una respuesta multilateral decisiva”,

goaseguró el Secretario General, quien ofreció su compromiso personal y el de las Naciones Unidas para llevar a cabo este esfuerzo y apoyar a todos los líderes que estén dispuestos a afrontar este desafío a la humanidad.

 

En este contexto, el Secretario General ha nombrado al diplomático mexicano Luis Alfonso de Alba como enviado especial para los preparativos de la Cumbre que Guterres ha convocado para septiembre de 2019 con el objetivo de colocar la lucha contra el cambio climático en lo más alto de la agenda política mundial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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