Liceo República de Brasil

 

 

 

 

 

  Día nacional de la cueca

 

 

Los aires de septiembre no sólo traen primavera y cielos repletos de volantines a lo largo de nuestro país; las calles comienzan a llenarse de banderas y adornos blanco, azul y rojo, y en las distintas celebraciones se escucha el aplaudir, el zapateo y la celebración que acompaña siempre a nuestro baile nacional: la cueca.

 

En Chile se baila la cueca, aproximadamente desde 1824. Aunque por aquellos años su nombre era simplemente “La chilena”, muy parecida a la zamacueca, y así es mencionada incluso por Diego Portales hacia 1830.

 

En los salones de música (casa de canto) se ejecutaba con arpas y guitarras, y en el campo (en las chinganas, que visitaba Portales) se armaban tabladillos especiales para los bailarines, acompañados de guitarras y canto.

 

La existencia de nuestra cueca, con sus orígenes perdidos en el tiempo y en el espacio, se fue afincando no sólo en las populares chinganas, sino que también se tocaba y bailaba en salones de mayor alcurnia, como la Filarmónica, donde sonaba al son de arpa y vihuela, también con la presencia de Portales.

 

Con los años, y junto con el afianzamiento de Chile como República, se fue popularizando cada vez más. Pese a ello, en Chile no existía un baile oficial que nos representara, hasta que el 18 de septiembre de 1979, bajo el gobierno militar de la época, según Decreto N° 23, se estableció que la Cueca sea la Danza Nacional de Chile.

 

En casi todo el país, la cueca se canta a dos voces y se acompaña del arpa, piano, acordeón, pandereta u otro instrumento de percusión. El único instrumento que siempre está presente es la guitarra, y unas cuantas palmas para incentivar a los bailarines. Solamente en el norte se reemplaza a veces la guitarra por una banda de bronce o flautas.

 

La Cueca, según estudiosos, es un claro derivado del fandango, pertenece a los bailes de la tierra, y tomó de manera sucesiva los siguientes nombres: zamba, zambacueca, zamacueca, cueca chilena y Chilena.

 

Algunos folcloristas dan una explicación de tipo zoomórfica al origen y al nombre de la danza, derivándolo de "clueca", creyendo ver en nuestro baile una imitación de los movimientos de una polla requerida por el gallo. El baile del hombre equivaldría a la rueda y al entusiasmo que pone el gallo en su lucha amorosa y explicaría, además, el aire defensivo de la polla, que se ve en la dama.

 

Desde mucho tiempo se ha dado por aceptado que la cueca nace en Lima (Perú). No obstante, la duda persiste. Peruanos y chilenos se preguntan: ¿Es peruana o es chilena?. Pues, debido a la abundancia de referencias, no se ha llegado a nada concreto.

 

A pesar de que el origen no está completamente definido, parece haber un acuerdo en que deriva de la danza llamada zamacueca; que a su vez tiene sus raíces en bailes típicos españoles como la jota o el fandango, mezclada con ritmos africanos y amerindios. Es en este momento en que aparece el uso del pañuelo, dueño de la gracia y seducción en el baile que acostumbramos ver hoy en día.

 

Asemejando un cortejo, en la cueca abundan las sutilezas y el coqueteo; los movimientos medidos y sugerentes que van organizados en un patrón común que la hace muy fácil de reconocer y la convierte en un baile único. La coreografía, los movimientos y la música varían dependiendo de la región geográfica o de los subgéneros que con el tiempo se han ido creando.

 

Se dice que en Chile la cueca parte en el siglo XIX en las cantinas y chinganas, lugares de celebración y algarabía que se volvieron centro del golpeteo de panderos o palmas y el acompañamiento de guitarras y arpas a las agudas voces representativas de la cueca. Luego se le atribuye a la figura del roto chileno, que a principios del siglo XX comienza a moverse desde el campo a la ciudad, el haber llevado la cueca a la capital; haciendo típicos los barrios de la Vega, Estación Central y Matadero. Lugares que aún mantienen este espíritu.

 

Es esta misma urbanización del baile lo que va creando estilos marcados en distintos sectores, como es la cueca porteña o la cueca chora. Donde las letras aparte de contar la cotidianidad de los barrios y sus aventuras y desventuras, relatan la vida bohemia de las grandes ciudades.

 

Una gran variedad de agrupaciones cuequeras se han encargado de mantener las raíces de este baile y canto tradicional; incluyendo a nuevas generaciones que disfrutan de la cueca no solo en septiembre sino que todo el año.

 

Hay tres teorías, que son dignas de mencionar:

 

1.- La que le supone un origen africano.
2.- La que sostiene un origen indígena, y
3.- La que le atribuye un origen europeo (español).

 

Existen diferentes tipos de cuecas; las más conocidas son:

 

Cueca Nortina
Cueca Criolla
Cueca campesina
Cueca Valseada
Cueca Larga
Cueca Cómica
Cueca Robada
Cueca Porteña
Cueca Chilota

 

La Cueca es un baile de fiesta, los contertulios llevan en gran parte la responsabilidad de la alegría, mientras la cantora, la guitarra y el arpa rasgan, comienza el acompañamiento de golpes acompasados, el tamborileo sobre la caja de la guitarra o el arpa.

 

El huaso avanza hacia la joven que más le agrada y le ofrece el brazo, ella se levanta, acompañándolo en un breve paseo a lo largo de la sala. Terminado el paseo se colocan frente a frente, pañuelo en mano, y empieza el baile animado por la concurrencia.

 

Los pasos iniciales son muy medidos, tranquilos, vacilantes. Los pañuelos se mueven suavemente y, sugiriendo el giro insinuante de la Cueca, el huaso persigue a la china que le huye, y empleando el pañuelo como si fuera un suave lazo, la rodea sin tocarla y la trae porfiadamente a su lado. Ella se le acerca con elegancia y coquetería levantando ligeramente la falda con la mano izquierda, mientras que con la derecha mueve con gracia el pañuelo y huye nuevamente.

 

El huaso comienza el zapateo y suele parecer una competencia de habilidades consigo mismo hasta que llega la última vuelta y el abrazo y rodilla en tierra.

 

Musicalmente, la Cueca, como la mayoría de las formas musicales folclóricas chilenas, tiene un ritmo de 6/8 y está basada integralmente en dos frases musicales que se responden la una a la otra. Se compone de 48 compases, pudiendo mantener también 52, precedidos por una introducción a voluntad de los cantantes. La danza empieza y termina con el canto.

 

Según los conocedores, la cueca es un baile muy complejo que ocupa "un lugar de honor entre los bailes americanos". El experto en música y profesor de la Universidad Católica de Chile, Samuel Claro, dice que su coreografía es "similar a las antiguas justas o torneos medievales y que deriva de las pantomimas de amor..." De hecho, es un baile de parejas las que, por medio de varios pasos, representan el cortejo y la conquista.

 

"La cueca hace resaltar la gracia, la picardía y la dignidad de la mujer frente a la virilidad, fuerza y espíritu de conquistador del hombre". La pareja, provista de pañuelo que "flamea" al viento, se ubica frente a frente y a una cierta distancia y empieza a hacer una serie de movimientos alrededor de un círculo imaginario. Y aquí es donde comienzan las diferencias: los mineros del carbón, los pescadores del sur, los vaqueros de la zona central, los habitantes de los villorrios del norte y los de la ciudad tienen todos sus propios movimientos que le dan a la cueca el carácter especial de su región.

 

De acuerdo a los expertos, la estructura musical y poética de la cueca es igual de compleja, especialmente en lo que se refiere al uso de sílabas y sonidos. Se compone de dos frases musicales y tres elementos literarios: un cuarteto, una estrofa de siete versos y una copla. Todo esto constituye lo que se llama el pie de cueca y normalmente se bailan tres pies de cueca continuados, lo que se considera una cueca completa.  

 

Toda esta complejidad lleva a muchos a dudar de que este baile haya aparecido en forma espontánea durante el período de la Independencia y ha llevado más bien a creer que la cueca "surgió junto con el sentido de libertad, salió de su confinamiento secular como un baile de la tierra, trasmitido en forma oral a través de generaciones y que está latente en toda América". Esto explicaría, entonces, su dispersión por todo el continente.

 

En sus "Memorias", Ignacio Domeyko escribió: "Es difícil darle al lector una noción precisa de todas las emociones de los bailarines que expresan el sentido del baile con gestos, miradas y sonrisas. Todos se entusiasman, el canto se hace más expresivo, los jóvenes de agrupan alrededor de los que bailan, batiendo palmas al ritmo de la música, todos parecen estar esperando el final y, de repente, el baile termina, en el momento menos esperado, entre aplausos y alabanzas para los bailarines.

 

 

 

La cueca sola desde el imaginario social

 

La historia reciente de Chile es un periodo de profundas rupturas, que cambiaron el rumbo de la sociedad, albergando todo tipo de discontinuidades y silencios que no han sido resueltos. La "Cueca Sola" no es sólo un testimonio de dolor y denuncia, sino que es un canto de esperanza que ha calado profundamente la memoria de Chile.

 

El golpe de Estado en 1973, arrasó con la vida de miles de ciudadanos y se impuso sobre todo el quehacer de la sociedad, "a través de las alteraciones y cambios que tuvieron lugar en diversos ámbitos de la cultura visual, sonora y espacial…" [1]. La junta militar justificó sus acciones en un proceso de "restauración", invitando a todos los chilenos a la construcción de un nuevo proyecto de sociedad.

 

En medio de la incesante búsqueda de sus familiares, detenidos por organismos de represión de la Junta Militar, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) realizó diversas manifestaciones públicas, tales como huelgas de hambre, protestas, cartas a la esposa del General Pinochet, encadenamientos al Congreso, todas con el fin de conseguir noticias de sus familiares.

 

A pesar del clima de opresión y censura, que prohibía cualquier manifestación pública, las mujeres se reunieron un 8 de marzo de 1978, en el Teatro Caupolicán. La conmemoración del Día Internacional de la Mujer, constituye el primer acto público y masivo bajo dictadura. Por primera vez, se presentó el Conjunto Folclórico de la AFDD, que incluyó un repertorio de música popular y el estreno de la "Cueca Sola", compuesta por la distinguida folclorista Gala Torres:


Mi vida en un tiempo fui dichosa / Mi vida apacible eran mis días / Mi vida más llegó la desventura / Mi vida perdí lo que más quería / Me pregunto constante ¿dónde te tienen? / y nadie me responde / Y tú no vienes, mi alma larga es la ausencia / y por toda la tierra pido conciencia / Sin ti prenda querida triste es la vida [2].

 

La estructura de la "Cueca Sola", su coreografía y musicalización son similares a una "Cueca Chilena o Tradicional". Sin embargo, el hecho más característico, que convierte a la "Cueca Sola" en una creación inédita, radica en que no existe un acompañante que corteje a la mujer. En la literalidad del hecho, no sólo deja al descubierto la desaparición de su compañero de baile, sino también, el importante rol social que cumple la mujer, quien a pesar de todo, sigue bailando sola. Al respecto Cueca Chilena realizó recientemente un reportaje al Conjunto folclórico de la AFDD.

 

A pesar que la Cueca Chilena tiene un origen indeterminado, según los estudios realizados por Claro, Peña y Quevedo [3], Pablo Garrido [4], Margot Loyola [5] o el caso de María Carolina Geel que ubica su origen en África [6], lo cierto es que la cueca es la danza tradicional de Chile. Se ha diversificado y transformado en distintas concepciones simbólicas. Su carácter siempre festivo se desdobla en un canto que denuncia y de resistencia, según plantea Araucaria Rojas [7], reivindicando "lo popular" como un canto de libertad frente al dolor y la opresión, que se inserta en las Batallas del Folclore [8].

 

Por lo tanto, la aparición y relevancia de la "Cueca Sola" no es únicamente en un contexto social, sino que además político y cultural. El conjunto folclórico de la AFDD reivindica, desde el dolor y la pérdida, una lucha constante contra el olvido. Su impacto se deja ver en cada presentación pública, apretando el corazón de sus espectadores, tal como ocurrió la primera vez que se presentó en público, como ocurre en cada 11 de septiembre, en cada romería y acto conmemorativo, en cada aniversario de su desaparición… En cada hogar que no se han encontrado los restos de sus familiares, pero que existen mientras su recuerdo sigue presente.

 

A nivel cultural constituye un hito que ha servido de inspiración a un sinnúmero de trabajos, tales como arpilleras, narraciones y documentales, canciones como "They Dance Alone" de Sting, dedicado a la AFDD, como así también la interés académico, tanto nacional como internacional. En cuanto a su relevancia política, interpela a la sociedad mediante la denuncia pública, una protesta que no está hecha con violencia, sino que usa el canto. Una manifestación de una demanda justa, una posición clara frente a la defensa de los DD.HH., y contestataria del régimen militar en su momento.

 

La apropiación de la "Cueca Sola" por la AFDD se entiende a partir de su autoría, de su creación y su uso casi cotidiano. No existen referentes similares, ni antes ni después, lo que la enaltece como un canto vivo, testigo de penas, alegrías y de la experiencia de las madres, esposas, hijas y hermanas de los desaparecidos, que toman una bandera de lucha motivada por la necesidad de "Justicia".

 

* Este ensayo es una reflexión resultado de la investigación en proceso titulada "Reconstrucción Histórica de la 'Cueca Sola'. Desde el Imaginario Político y Social en el Chile reciente (1978 – 1990)", UARCIS, premiado recientemente por el Museo de Memoria y los Derechos Humanos.

 

Notas:

[1] Luis Errázuriz realiza un completo análisis de los cambios y alteraciones que experimento el entorno estético-cultural en Chile. ERRÁZURIZ, Luis Hernán. "Dictadura militar en Chile: Antecedentes del golpe estético-cultural". En: Latin American Research Review. Vol. 44, Nº 2, 2009, pp. 136-157

[2] La "Cueca Sola", Gala Torres, Chile, 1978.

[3] Cfr. CLARO, Samuel; PEÑA, Carmen; QUEVEDO, María Isabel. Chilena o Cueca tradicional. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile. 1994.

[4] Cfr. GARRIDO, Pablo. Biografía de la cueca. Santiago de Chile: Editorial Nascimento. 1976

[5] Cfr. LOYOLA, Margot; Cádiz, Osvaldo. La Cueca: Danza de la vida y de la muerte. Valparaíso: Ediciones Universitarias de la Universidad de Valparaíso. 2010

[6] GEEL, María Carolina. "El origen africano de la cueca chilena" en el Mercurio, 30 -12-1979. p.E3

[7] ROJAS, Araucaria. "Las cuecas como representaciones estético-políticas de chilenidad en Santiago entre 1979 y 1989". En: Revista musical Chilena, N° 212. Santiago: Universidad de Chile, 2009. p. 57.

[8] DONOSO Fritz, Karen. La Batalla Del Folklore: Los conflictos por la representación de la cultura popular chilena en el siglo XX. Tesis para optar al grado académico de Licenciada en Historia. Santiago: Universidad de Santiago de Chile, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia, 2006.

 

 

 

 

 

 

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