Liceo República de Brasil

 

 

 

 

 

  Chile

 

Presencia de América Latina - Concepción

 

Chile Pre-hispánico

 

Previo a la llegada de los conquistadores españoles en 1536, el territorio llamado Chile fue habitado por diversos pueblos indígenas. Entre otros, incas, atacameños, diaguitas, en el norte; mapuche, yaganes, tehuelches y onas, en el sur.

 

Mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles, el territorio llamado Chile fue habitado por diversos pueblos indígenas. Los primeros vestigios de presencia humana se remontan a más de 12.500 años a la zona de Monte Verde, en las cercanías de Puerto Montt, unos 1.000 kilómetros al sur de Santiago .

 

En la costa del norte chileno se desarrolló la cultura Chinchorro, de pescadores y recolectores. Su principal herencia la constituyeron prácticas de momificación alrededor del 5.000 a.C., las más tempranas de las que se tenga evidencia, dos milenios anteriores a las egipcias.

 

Otra cultura que habitó esta zona del país fue la atacameña. Estos indígenas vivieron de la agricultura y la ganadería. Rastros de los atacameños se encuentran alrededor de San Pedro de Atacama, por ejemplo en el pucará de Quitor. De acuerdo a las investigaciones de arqueólogos, también eran grandes observadores de las estrellas. El cielo del norte de Chile se caracteriza por ser uno de los más despejados del mundo, razón por la cual hoy congrega a diversos observatorios astronómicos.

 

En la región se encuentra además uno de los geoglifos más grandes del planeta. Conocido como el Gigante de Atacama, mide 86 metros de altura y se ubica en la ladera de un cerro en pleno desierto.

 

Algo más al sur, la cultura diaguita fue un pueblo de alfareros, mineros y artesanos textiles. Cerca del litoral habitaron los changos, pescadores de gran pericia premunidos de embarcaciones hechas con cuero de lobos marinos.

 

El espíritu guerrero de los mapuche

 

Entre los ríos Bio Bio y Toltén, en el sur de Chile, floreció la cultura mapuche. A estos indígeneas se les conoció también como araucanos y es reconocido el espíritu indómito y guerrero que los llevó a resistir a los invasores españoles por más de tres siglos. Especial valor se asigna a la cosmovisión mapuche, rica en simbolismos y unidad con la naturaleza. Para los mapuches, el azul es el color sagrado y el cielo es la tierra de arriba.

 

También son muy apreciados sus telares y singular joyería. Es el pueblo originario que más influencia tuvo en el mestizaje racial y cultural de la nación. Actualmente constituyen la etnia más numerosa, casi un 4% de la población total de Chile, y muchos de ellos conservan sus tradiciones y su lengua, el mapudungún.

 

Patagones al final del mundo

 

En las tierras más australes del mundo, en la Patagonia, entre el Golfo de Reloncaví y Tierra del Fuego habitaron los pueblos onas (selknam) y yámanas, los tehuelches o aonikem, también conocidos como patagones, expresión que significa hombres de pie grande. Este modo de llamarlos es creación de los primeros exploradores europeos, intrigados por las enormes huellas que encontraban. La explicación estaba en el calzado que usaban los indígenas, elaborado con pieles que los protegían de la humedad y el frío. Si bien los patagones no tenían pies grandes, sí llamaba la atención su estatura, la que, en promedio, superaba 1,80 mts.

 

Un poco más al sur todavía, entre el Golfo de Penas y el Canal Beagle, habitaban los acalalufes, pueblo marino a bordo de canoas de cortezas o árboles ahuecados. Cubrían sus cuerpos con aceite de lobo de mar y pieles para protegerse de las lluvias y el intenso frío. El entorno no les permitía desarrollar la agricultura ni la ganadería, y se dedicaban a la caza de focas y a la pesca.

 

En sus canoas mantenían encendido un fuego que les daba luz en la noche. En 1520, la expedición de Hernando de Magallanes se encontró con esas pequeñas embarcaciones de los alacalufes, y bautizaron la zona con el nombre Tierra del Fuego.

 

Descubrimiento y colonización española


Cuatro décadas después de la llegada de Cristóbal Colón a América, el conquistador español vino a lo que llamó el nuevo mundo en busca de oro y riquezas para la corona. Para los habitantes de Chile la figura de hombres montados a caballo resultó extraña además de invasora.


Probablemente influidos por el espíritu renacentista, para los europeos Chile representaba el fin del mundo, el final de la tierra y, a la vez, un nuevo mundo.

 

El primer europeo en llegar a Chile fue Hernando de Magallanes, quien encabezó la primera circunnavegación al globo encomendado por la corona hispana. El marino de origen portugués se internó en los mares australes y descubrió en 1520 el estrecho que luego llevaría su nombre y que une los océanos Atlántico y Pacífico.

 

15 años después, el español Diego de Almagro -motivado por la búsqueda de oro- se aventuró por tierra desde el entonces virreinato del Perú con medio millar de hombres. El complicado cruce de los Andes a la altura del desierto de Atacama, la ausencia de oro y ciudades como las edificadas por los incas, además de la belicosidad de los aborígenes, terminaron frustrando la empresa, tras avanzar unos 400 kilómetros al sur de Santiago, y Diego de Almagro resolvió regresar al Perú.

 

En 1540, una nueva expedición al mando de su compatriota Pedro de Valdivia regresó a Chile con el objetivo de conquistar el territorio. Originalmente, fueron un puñado de hombres y unos mil sirvientes indígenas los que se encaminaron hacia el sur para un año más tarde participar de la fundación de Santiago en la cima del cerro Santa Lucía.

 

Confrontación militar

 

No pasó mucho tiempo para que se manifestara la resistencia de los mapuches, reflejada en la Guerra de Arauco, uno de los conflictos más largos del mundo, que se había gestado con la llegada de De Almagro y no concluiría sino tres siglos más tarde. La disputa estableció en el río Bio Bio la frontera sur del territorio, a unos 500 kilómetros de la capital.

 

Con el fin de contrapesar la tenacidad indígena, el conquistador decidió fundar ciudades en la zona, como Concepción, La Imperial o Valdivia. Sin embargo, perdería la vida en 1553 luego de ser derrotado por los mapuches en la batalla de Tucapel.

 

Testimonio de la guerra y del espíritu indomable de los mapuches es el poema épico La Araucana, escrito por el soldado y cronista español Alonso de Ercilla. Diversos episodios bélicos muestran su intrepidez e inteligencia estratégica, sus triunfos sobre el conquistador y las derrotas que llevaron a la muerte a sus principales líderes, como Caupolicán, Galvarino y Lautaro. Fue precisamente uno de estos choques, la batalla de Curalaba (1598), el hito que marcó el fin de la Conquista y el principio de la Colonia para la historia local.

 

El dominio de los españoles nunca fue completo, los grupos indígenas se mantuvieron activos y se levantaron una y otra vez en contra del invasor.

 

La economía fue impulsada por la actividad agropecuaria y, en menor medida, la minería de oro, plata y cobre. El intercambio con otras posesiones españolas en ultramar se vio favorecido con la apertura de los puertos de Valparaíso y Talcahuano.

 

A partir del siglo XVII, comenzó a gestarse la sociedad chilena, en cuya cúspide estaban los españoles, en los principales cargos militares y públicos. Muchos de ellos tuvieron descendencia en América (los llamados criollos), al tiempo que se profundizaba el mestizaje que se observa hasta la actualidad.

 

La Independencia


Un monarca ausente motivó a los chilenos para buscar un nuevo marco de orden transitorio obediente a la corona, pero las ansias de libertad primaron.
La invasión de Napoleón a España y la prisión de Fernando VII en 1808 fueron dos factores determinantes de los afanes independentistas de Chile, un período breve pero tan intenso como irrevocable. Al tiempo que se refrendó la autoridad del monarca, el 18 de septiembre de 1810 se proclamó una junta de gobierno.

 

Durante el período denominado por los historiadores como la Patria Vieja, se creó un cuerpo militar, se instauró un parlamento y se dictó un reglamento constitucional impulsado por el héroe José Miguel Carrera, todo en medio de las disputas entre patriotas y realistas, bando fiel a España que -apoyado desde el virreinato del Perú por sucesivas expediciones armadas- acabó imponiéndose al cabo de cuatro años.

 

El período de reconquista española (1814-1817) tuvo como ingredientes la propagación de las ideas independentistas entre la ciudadanía –tarea que le cupo, entre otros, el legendario guerrillero Manuel Rodríguez– y la organización desde el exilio en Argentina de una ofensiva final que también incluyera a Perú, por parte de los próceres Bernardo O´Higgins y José de San Martín.

 

El Ejército Libertador estuvo compuesto por 5.000 hombres que cruzaron a caballo la cordillera de los Andes, divididos en seis columnas para abarcar un espacio de unos 1.000 kilómetros (621 millas), entre las ciudades de Copiapó y Talca, pero concentradas en la arremetida en Santiago.

 

El 5 de abril de 1818 se desarrolló el último y más significativo de los triunfos independentistas, en la batalla de Maipú, tras lo cual Bernardo O'Higgins fue designado director supremo de la nación.

 

La nación se organiza


El país y sus instituciones van tomando forma y esencia luego de ratificarse definitivamente su emancipación.


Declarada la independencia en 1818, el director supremo de Chile, Bernardo O'Higgins, se puso como uno de sus principales objetivos extinguir los focos de resistencia proclives a la corona española aún activos en el sur del territorio, tarea que le tomó tres años.

 

Paralelamente, trabajó en la formación de una fuerza naval denominada Primera Escuadra Nacional, que tuvo al británico Thomas Cochrane como su ideólogo. Su campaña más célebre permitió la expulsión de los realistas de Perú, leales a España, y su independencia en 1821.

 

Para 1823, las presiones de la oposición terminaron con O'Higgins abdicando y autoexiliándose en Lima. En su puesto, se instalaron una junta provisoria y sucesivas administraciones, que incluyeron la experimentación con un malogrado sistema federal.

 

La pugna de poderes desembocó en una guerra civil (1829) de la que salió victorioso José Joaquín Prieto, quien dio por iniciado el período conocido como República Conservadora o Autoritaria. En su calidad de primer mandatario, tuvo la misión de establecer el orden público y reactivar la economía a través del fomento al comercio, apoyado por el descubrimiento de reservas de plata en el norte.

 

Influencia de Portales

 

Basada en la máxima del político Diego Portales –para muchos el gran ideólogo republicano- de un "gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo" fue que se dictó en 1833 una nueva carta magna que rigió por casi un siglo y otorgaba amplios poderes al Presidente.

 

Aunque victoriosos en el conflicto armado tendiente a desarticular la confederación que unía a Perú con Bolivia por la presunta amenaza para la hegemonía nacional en el Pacífico, Prieto y Portales sumaron detractores. El Presidente Manuel Bulnes (1841-1851) conseguiría posteriormente para Chile el reconocimiento de España como nación independiente y la expansión del territorio con la toma de posesión del estrecho de Magallanes, en el extremo austral.

 

El siguiente gobierno de Manuel Montt (1851-1861) estaría marcado por avances en obras públicas, entre ellos la línea férrea; la promulgación de un código civil ideado por el destacado intelectual venezolano Andrés Bello y el estímulo a la llegada de colonos alemanes a Puerto Montt, cuyas raíces perduran con nitidez hasta estos días.

 

República Liberal

 

La administración dio paso a un lapso de 30 años denominado República Liberal, que comenzó con la nivelación de los poderes Ejecutivo y Legislativo a través de modificaciones constitucionales, prosiguió con la libertad de culto y fue coronado con un proceso integral de expansión.

 

En materia económica, progresaron el agro y la industria, peri también la nación se desmarcó del sistema bimetálico al establecerse los primeros bancos y el nacimiento del papel moneda, que fomentó el intercambio comercial. En el ámbito territorial, culminó la prolongadísima Guerra de Arauco con la pacificación de la zona mapuche y se anexó la isla de Pascua.

 

Sin embargo, el hecho más trascendente de dicha era fue la Guerra del Pacífico (1879-1884), en la que Chile se impuso a Perú y Bolivia. El hecho permitió la incorporación de las tierras mineras del norte, ricas en salitres y cobre, y el consiguiente desarrollo de dicha zona merced de la llegada de capitales extranjeros.

 

Tal y como en otros episodios de la historia, el éxito bélico no garantizó la estabilidad interna. El mandatario José Manuel Balmaceda enfrentó la oposición de la aristocracia, la clase media y el parlamento, lo cual se tradujo en una guerra civil que se zanjó con su muerte en 1891, hecho que marcó el fin del régimen presidencial.


Definiciones republicanas


Instaurado el presidencialismo en el siglo XX, el país transita hacia el progreso bajo conducciones democráticas.


Tras la guerra civil de 1891, el gobierno fue controlado por una oligarquía que instauró un régimen parlamentario. Las riquezas del salitre y el crecimiento económico generaron fuertes diferencias entre la emergente clase trabajadora y los propietarios de las empresas.

 

El momento más dramático de estas diferencias se vivió en 1907, luego de que miles de trabajadores del salitre marcharan hacia la ciudad de Iquique, en el extremo norte del país. Agrupados en la escuela Santa María, fueron reprimidos por los militares con un saldo de centenares de muertos.

 

En la segunda década del siglo XX, irrumpieron las capas medias en la escena política. Desde 1920, el Presidente Arturo Alessandri enfrentó el hundimiento del precio del salitre, principal producto de exportación del país. Con una nueva constitución, instituye el régimen presidencial vigente hasta la actualidad.

 

Entre 1938 y 1952, el gobierno estuvo en manos de tres gobernantes del Partido Radical, de tendencia socialdemócrata y laica, que promovió la educación y la industrialización. Se le concedió a la mujer derecho a voto, facultad que existía desde 1931, pero con restricciones. Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla fueron los tres presidentes radicales que gobernaron Chile durante este período.

 

Sociedad de los tres tercios

 

Tras las presidenciales de 1958, se instalaron los tres tercios políticos, corrientes representantes de la derecha conservadora y liberal; la centrista Democracia Cristiana y la izquierda, que se sucedieron en la primera magistratura hasta 1973.

 

El Presidente Jorge Alessandri –hijo de Arturo- mostró avances económicos, pero debió enfrentar emergencias provocadas por catástrofes de la naturaleza y el terremoto de 1960 que asoló la zona central y sur del país.

 

Aislado políticamente, legó las riendas del país al democratacristiano Eduardo Frei Montalva. Durante su gestión, se profundizó la redistribución de la propiedad agrícola y se concretó la nacionalización pactada del cobre, cuya explotación estaba en manos extranjeras.

 

Sin embargo, las transformaciones disgustaban a conservadores e izquierdistas, producto de lo cual se acentuaron la división política y la polarización social. Bajo ese clima, el socialista Salvador Allende llegó al Poder Ejecutivo en 1970, con el apoyo de las fuerzas agrupadas en la Unidad Popular.

 

Durante su magistratura, insistió en las reformas de Frei, pero también estatizó grandes empresas y aumentó los salarios. En el marco internacional de la Guerra Fría, su proyecto motivó manifestaciones de descontento en los sectores conservadores, la oposición de Estados Unidos y confrontación política generalizada, que culminaron con el descontrol de la economía y desabastecimiento de productos básicos.

 

El 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas, dirigidas por el general Augusto Pinochet, derrocaron el gobierno constitucional de la Unidad Popular. Salvador Allende se negó a renunciar ante los militares alzados y se quitó la vida en La Moneda, la casa de gobierno de Chile que fue bombardeada.

 

Quiebre institucional


Vulneración a los derechos humanos y el despegue económico marcan la era de Pinochet tras el derrocamiento de Allende.


El 11 de septiembre de 1973, una acción coordinada de militares terminó violentamente con la administración del Presidente Salvador Allende, quien se quitó la vida en el edificio del gobierno, que posteriormente sería bombardeado por aviones de guerra.

 

Bajo el mandato del comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, alrededor de 3.000 personas fueron ejecutadas o hechas desaparecer y otras miles debieron partir al exilio. El nuevo régimen decretó el cese del parlamento y los partidos políticos, así como la intervención de organismos de toda índole.

 

En el plano económico, se adoptó un modelo de libre mercado, que conllevó la reducción del gasto social, la privatización de empresas y la promoción de las exportaciones. Desde 1976, el país dio muestras de expansión, pero la crisis económica mundial lo golpeó severamente seis años más tarde.

 

Tras abandonar el tipo de cambio fijo, el producto interno de desplomó 15%, uno de cuatro chilenos en edad de trabajar perdió su empleo y la pobreza se expandió a más de un tercio de la población.

 

Manifestaciones y plebiscito

 

A mediados de los 80, la insatisfacción por la difícil situación económica se reflejó en violentas protestas callejeras. Y aunque la economía se encauzó para incluso transformarse en modelo de estudio internacional por su apertura al mundo, el gobierno de Pinochet se había debilitado políticamente.

 

Entre otras disposiciones, la constitución política impulsada por el régimen militar en 1980 estableció su permanencia en el poder hasta 1988. Cumplido dicho período, la ciudadanía sería consultada mediante un plebiscito sobre la continuidad por otros ocho años del gobernante.

 

El "NO" a Pinochet obtuvo mayoría luego de que 56% de los chilenos optara por restaurar la democracia, gracias a lo cual pudieron celebrarse elecciones un año más tarde.

 

En ellas, triunfó Patricio Aylwin, al mando de una coalición de colectividades políticas que reunía a los partidos Socialista, Radical, Por la Democracia (de tendencia socialdemócrata) y Demócrata Cristiano.

 

Recuperación de la democracia


Tras negársele la continuidad a Pinochet, cinco mandatarios han ejercido el poder hasta el actual Presidente, Sebastián Piñera Echenique.


El nuevo gobierno democrático asumió el mando de la nación en marzo de 1990. Patricio Aylwin había triunfado con el respaldo de la Concertación de Partidos por la Democracia.

 

La nueva administración heredó la política económica del régimen militar, dio un nuevo impulso a las exportaciones; redujo la inflación; introdujo políticas sociales; recibió un monto importante de inversión extranjera e impulsó las exportaciones, abriendo camino a una inserción de Chile impedida hasta entonces por la dictadura.

 

El crecimiento se incrementó a 7% anual, al tiempo que el país recuperaba sus instituciones democráticas, la libertad de expresión y de prensa.

 

Con el objetivo de "contribuir al esclarecimiento global de la verdad sobre las más graves violaciones a los derechos humanos" cometidas desde 1973, se creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.

 

Tras nueve meses de investigación, la instancia entregó al Presidente en febrero de 1991 un informe que registraba 2.296 "casos calificados". El posterior trabajo de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (2004) elevó esa cifra a 3.197.

 

Apertura comercial

 

En 1994, sucedió a Patricio Aylwin el también democratacristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo de Eduardo Frei Montalva, quien había ocupado el cargo entre 1964 y 1970.

 

En su era, se intensificó la apertura comercial, con 12 tratados de libre comercio y la incorporación de Chile al Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). El producto interno bruto creció a tasas del 7,8%, sin embargo, la crisis asiática frenó la expansión económica.

 

Internamente, se introdujo una reforma procesal penal al sistema de justicia y se lanzó un eficaz procedimiento para concesiones en obras públicas, que permitió la modernización de autopistas y aeropuertos, entre otras iniciativas.

 

El 16 de octubre de 1998, Augusto Pinochet fue detenido en Londres a raíz de la muerte de ciudadanos españoles en tiempos de la dictadura. Su cautiverio se prolongó más de un año, hasta que las autoridades británicas decidieron liberarlo por razones humanitarias. El retirado general regresó a Chile y, hasta su muerte en 2006, enfrentó diversos procesos por violaciones a los derechos humanos y enriquecimiento ilícito.

 

Nuevos aires

 

En marzo de 2000, se inició el tercer gobierno de la Concertación, pero encabezado por un socialista, Ricardo Lagos Escobar. En su periodo, se desarrolló la infraestructura y se aprobaron iniciativas en torno al reconocimiento de los niños nacidos fuera del matrimonio y modificaciones a la ley de matrimonio civil para introducir el divorcio.

 

Superadas las consecuencias de la crisis económica internacional de 1998, el país recuperó sus niveles de crecimiento y firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea, China y Corea del Sur. En materias sociales, se creó un seguro de desempleo y se fortaleció el sistema de salud, al tiempo que los índices de pobreza se redujeron sustantivamente.

 

En su calidad de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Chile se opuso a la invasión a Irak propuesta por Estados Unidos.

 

El cuarto gobierno de la Concertación comenzó en 2006 y tuvo a su cabeza a la primera mujer en ocupar en Chile tan alta magistratura, la pediatra socialista Michelle Bachelet Jeria. Hija de un general de la aviación muerto en prisión tras el golpe de Estado de 1973, sufrió la persecución política y el exilio. Fue ministra de Salud y Defensa del Presidente Lagos, puestos donde consiguió gran notoriedad pública.

 

La mandataria puso énfasis en la protección social, como la gratuidad en la atención del sistema de salud pública a los mayores de 60 años, extensión de la educación preescolar y reforma del sistema de pensiones.

 

Michelle Bachelet impulsó modificaciones en la educación primaria y secundaria e invirtió en el acceso a la vivienda e infraestructura deportiva. Paralelamente, implementó un nuevo sistema de transporte público en Santiago, integrado al ferrocarril urbano (Metro).

 

Los dineros recaudados gracias al alto valor del precio del cobre, una de las principales exportaciones de Chile, le permitieron al país enfrentar la crisis económica mundial. Organismos multilaterales y medios de comunicación internacionales así lo refrendaron, al destacar la disciplina fiscal adoptada por sus autoridades.

 

En las elecciones presidenciales del 2010, fue electo Sebastián Piñera Echenique, el candidato del bloque de centro derecha Alianza por el Cambio, que desplazó a la Concertación de Partidos por la Democracia tras 20 años de gobierno.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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