Liceo República de Brasil

 

 

 

 

 

  José Manuel Balmaceda

 

 

 

Nació el 19 de julio 1840 en Bucalemu, provincia de Santiago. Sus padres fueron Manuel José De Balmaceda Ballesteros, rico y acaudalado hacendado y María Encarnación Fernández Salas perteneciente a la alta clase criolla. Fue el primogénito de doce hijos.

 

Se casó con Emilia Toro Herrera, bisnieta del Conde Mateo de Toro y Zambrano, con quien tuvo ocho hijos.


En 1849, ingresó como interno al Colegio de Los Padres Franceses y posteriormente, siguiendo una vocación sacerdotal, cursó varios años de Teología en el Seminario Conciliar de Santiago.

 

En 1864, con 24 años, se desempeñó como secretario particular del senador, diputado y presidente de la República, Manuel Montt Torres, ante el Congreso Americano celebrado en Lima en misión encomendada por el gobierno de José Joaquín Pérez

 

Al regresar se dedicó a trabajar en las empresas agrícolas de su padre.

 

Como periodista, difundió su pensamiento liberal usando la Revista de Santiago como medio donde publicó sus estudios y puntos de vista relativos a los problemas políticos sobre la libertad electoral, la Iglesia y el Estado tales como: "La solución política en la libertad electoral" y "La Iglesia y el Estado".

En 1869, se asoció al Club de la Reforma, -fundado en 1868-, donde se erigió como un gran orador.

 

En 1886, se asoció a los escritores y diputados Justo y Domingo Arteaga Alemparte para fundar y redactar en su compañía el diario "La Libertad".

 

Desde joven se destacó como un gran orador, gozando de un enorme prestigio.

 

Fue miembro del Partido Nacional cuyo programa apoyaba la libertad religiosa, las garantías individuales, la eliminación de la influencia del Gobierno en las elecciones, la reforma de la Constitución de 1833 y la restricción de las atribuciones del presidente de la República. Estos puntos fueron la base de su postulación y posterior reelección como candidato a diputado.

 

Durante la presidencia de Aníbal Pinto Garmendia, (periodo 1876-1881), fue nombrado ministro plenipotenciario y como tal, enviado extraordinario a Argentina, con el objeto de lograr una declaración de neutralidad en la contienda del Pacífico, cometido que logró con éxito absoluto.

 

Durante la presidencia del también senador y diputado, Domingo Santa María González, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y Colonización, entre el 18 de septiembre de 1881 al 19 de abril de 1882. En forma paralela, fue ministro de Guerra y Marina subrogante, entre el 9 de febrero al 8 de marzo de 1882. Posteriormente, fue ministro del Interior, entre el 12 de abril de 1882 al 3 de septiembre de 1885, y simultáneamente, fue ministro de Relaciones Exteriores y Colonización subrogante entre el 6 al 24 de febrero de 1885.

 

Su peso político se acrecentó fuertemente en aquellos años convirtiéndose en el más claro sucesor del presidente Santa María. El 17 de enero de 1886, en el teatro Odeón de Valparaíso, fue proclamado candidato a la presidencia con el apoyo de los partidos Nacional, Liberal y una fracción de los Radicales. El 25 de junio del mismo año se efectuaron las elecciones de Electores de Presidente, triunfando Balmaceda como candidato único.

 

Fue proclamado presidente electo por el Congreso Pleno en sesión del 30 de agosto de 1886 y asumió el mando el 18 de septiembre de 1886. Su gobierno se vio marcado desde sus inicios por una grave crisis política que se manifestaba en una encarnizada lucha con el Congreso.

 

Uno de los principales focos de su Gobierno fue el mejoramiento de la educación y el desarrollo de la infraestructura pública, mediante la utilización de las riquezas obtenidas por el salitre. Dentro de las obras desarrolladas durante su Gobierno están la canalización del río Mapocho, la construcción de infraestructura pública como viñas férreas, puentes, caminos y hospitales. Además de la construcción de la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela Naval de Playa Ancha y el Internado Nacional Barros Arana.

 

El 21 de junio de 1887, durante la presidencia de José Manuel Balmaceda, se dictó la Segunda Ley de Ministerios, que reorganizó los departamentos de Estado existentes hasta esa época, estableciendo los siguientes: Interior; Relaciones Exteriores y Culto; Justicia e Instrucción Pública; Hacienda; Guerra; y Marina. Además, se creó el de Industria y Obras Públicas.

 

Allí se señalaba que entre las funciones del ministerio de Justicia e Instrucción Pública, se encontraban: "El desarrollo y fomento de la instrucción y educación públicas; lo relativo a la dirección, economía, policía y fomento de los establecimientos de educación costeados con fondos nacionales o municipales que no han sido atribuidos especialmente a otro Departamento, y la supervigilancia sobre todos los demás; la creación y conservación de los museos, bibliotecas públicas, observatorios astronómicos y meteorológicos, y de los depósitos literarios y de bellas artes".

 

Del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública dependía la Instrucción Primaria, a cargo del Inspector General; las Escuelas Normales y los liceos de niñas.

 

Estos gastos fueron fuertemente criticados por la clase alta que se opuso a la mayor parte de estos proyectos. Por otra parte, también debió enfrentar el descontento de los obreros quienes protagonizaron una huelga masiva por el mejoramiento de sus condiciones salariales.

 

En 1891, se vio ante la necesidad de aprobar el presupuesto del año en curso para el Ejército y la Armada. Ante las dificultades puestas por los parlamentarios, decidió repetir el del año anterior, sin el visto bueno del Congreso. Por lo cual, violó la Constitución asumiendo una dictadura. El Congreso respondió con una "Acta de Deposición de Balmaceda".

 

El 7 de enero de 1891, el capitán de Navío Jorge Montt dio inicio al conflicto armado en su contra. El ejército quedó dividido entre una fracción que lo apoyaba y otra que estaba en su contra. Tras sucesivas batallas, las fuerzas que lo apoyaban se debilitan siendo derrotadas por sus opositores.

 

La Revolución de 1891, según algunos autores, fue un choque entre la autoridad del presidente de la República y la libertad que la mayoría del Congreso sentía que estaba amenazada en el país.

 

Esta situación, lo impulsó a entregar el mando de la Nación y buscar asilo en la Legación Argentina en Santiago donde redactó su testamento político además de diversas cartas para su familia. Tras lo cual, se suicidó el 19 de septiembre de 1891, un día después de haber cumplido su mandato presidencial.

 

 

Discurso del Presidente de la República José Manuel Balmaceda en la ceremonia de fundación de la primera piedra de la Escuela Pública Nº 1 de Santiago, el 17 de septiembre de 1887:

 

"Al depositar en el seno de esta roca el acta que conmemora la fundación de esta escuela, deseo recordar a mis conciudadanos que la instrucción del pueblo es la fuente más activa y fecunda de donde emana el progreso intelectual, moral y político de las naciones. En ella descansa el conocimiento de los deberes, el desarrollo y perfeccionamiento incesante del trabajo, y, como su más legítimo fundamento, la libertad humana, el orden social y las leyes.

Un pueblo con verdadera instrucción pública forma, en la colectividad de los estados cultos, un centro de poder y de influencia universal, que señala los derroteros del arte, de la ciencia y de la industria, y alza sobre la faz de la tierra la antorcha de la razón que prepara y alumbra el porvenir con las investigaciones de la verdad.

 

Señores: he observado entre nosotros que el padre previsor y solícito, y aun el simple obrero cuando cultivan una heredad, construyen albergue para su familia, y en su derredor plantan árboles que en breve producen frutos sazonados y sombra bienhechora.

 

A nosotros corresponde, en el ejercicio de la autoridad pública, plantar estos árboles intelectuales que darán a la sociedad chilena los frutos del espíritu, los útiles y legítimos anhelos del trabajo, el ramaje a cuya sombra podrán vivir y descansar felices las generaciones venideras.

 

Si gobernar es querer y poder hacer el bien, yo tengo la aspiración de realizarlo, con el concurso de todos mis conciudadanos, a fin de que la posterioridad recuerde y bendiga vuestra obra y nuestra obra".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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