Liceo República de Brasil

 

 

 

 

 

  Junta queremos ...!

 

Portada de Disorder Magazine

No, no es ser amargados. De hecho vamos a salir a tomar terremoto igual, pero es bueno tener las cosas claras: los españoles siguen aquí. Pero cómo, si llevamos 200 años de independencia. Si les ganamos hace rato, los echamos. No pudieron contra nosotros. Este tipo está loco, tenemos bandera, selección de fútbol y hasta ganamos la Copa América. Los españoles que están acá vienen a puro pedir trabajo. Está comprobado, Chile se liberó de su conquistador hace dos siglos, en Febrero más encima, pero no importa.

 

¿Y se ha puesto a mirar los nombres de nuestras calles? Hasta Cristóbal Colón tenemos y con orgullo. De dónde cree que vinieron las iglesias, los curitas califas, las tradiciones hueonas, quién cree que es el dueño del agua que se toma, de la luz que da vida a su ampolleta. Por qué cree que los servicios básicos suben y suben sin parar.

 

Bueno, si quiere no considere esta opinión. Cosa suya, total en la constitución dice que somos libres y lo que pase en la práctica importa un huevo. Total nuestras creencias son nuestras y su origen no tiene importancia. Le recomiendo ponerle harto helado de piña al terremoto, así queda dulcesito, se cura de una y se olvida de este discurso. ¡Salud por el rey!

 

La independencia chilena se conmemora los 18 de setiembre, en referencia a un histórico cabildo abierto celebrado en Santiago en esa fecha, del año 1810, aún cuando la Declaración de la Independencia de Chile fue proclamada el 12 de frebero de 1818; sin embargo, en el imaginario criollo reconocía el el grito: Junta queremos! el primer gesto de independencia nacional.

 

Los acontecimiento históricos que desembocaron en la independencia chilena estuvieron estrechamente vinculados a las grandes transformaciones experimentadas en Europa a raiz de la invasión napoleónica a la península ibérica y la consecuente renuncia del rey Fernando VII al trono. Los territorios españoles de ultramar sintieron aquel remezón político, en principio alentando la fidelidad colonial al monarca desplazado.

 

En el siguiente paso, la población de Chile pronto se dividió entre quienes promovían la sujeción a la corona de Castilla y por otro lado los criollos que ponían sus ojos en el sueño autonómico. Luego de un período de transición bajo la égida de la Real Audiencia, sucedió el hecho que marcó el inicio del proceso que desembocaría en la independencia de Chile.

 

Aquel 18 de setiembre de 1810, los vecinos reunidos en cabildo abierto reclamaron a viva voz: ¡Junta queremos!, la que destinada en principio a proteger los intereses de la Corona de España, pronto se convirtió en un movimiento hacia la total independencia, que terminaría de consolidarse 13 años después cimentada en eventos militares y políticos con el general José de San Martín y el general Bernardo O`Higgins como principales conductores.

Algo más sobre la primera Junta de Gobierno

 

En 1808 Napoleón Bonaparte invadió España y tomó cautivo al rey Fernando VII, poniendo en su lugar a José Bonaparte, conocido como "Pepe Botella". Para resistir a los franceses fue organizada en España una Junta Central con asiento en Sevilla, posteriormente reemplazada por el "Consejo de Regencia", que tenía entre sus funciones gobernar a las colonias americanas.

 

La reacción inmediata de la población chilena a las noticias de la Metrópoli fue de absoluta lealtad hacia el monarca preso. Sin embargo, hacia 1809, el dilema de la legitimidad del gobierno del pueblo español sobre un territorio que tenía una vinculación directa con la persona del rey, había encontrado dos respuestas entre los habitantes de Chile.

 

Por un lado, estaban los realistas, quienes reconocían la soberanía de las instituciones españolas en reemplazo del rey y condenaban todo intento de formar un gobierno autónomo, aunque fuese en su nombre. Por otro lado, estaban los patriotas, quienes aún siendo fieles al monarca, creían en la retroversión hacia el pueblo de la soberanía regia, admitiendo la necesidad de formar una junta de gobierno propia. Esta tensión llegó a su punto álgido durante el gobierno del despótico gobernador García Carrasco, quién decretó la injusta captura y exilio de tres connotados vecinos. El ambiente comenzaba a inquietarse, y el surgimiento de un opúsculo con el nombre de Catecismo Político-Cristiano que llamaba a los criollos a asumir el control de su propio futuro en razón de la ausencia del Rey, caldeó más aún los ánimos de la aristocracia local.

 

Las gestiones del Cabildo de Santiago y la intervención de la Real Audiencia, deseosa de evitar la concreción de los planes juntistas del Cabildo, consiguieron en julio de 1810, la dimisión de García Carrasco en favor del militar de más alta graduación, a la sazón, Mateo de Toro y Zambrano. Antes de que llegara el nuevo gobernador, el Cabildo de Santiago consiguió autorización de su presidente para hacer un cabildo abierto, cursando la invitación correspondiente a los vecinos.

 

El 18 de septiembre de 1810 a las nueve de la mañana, con la presencia de unos Cuatrocientos ciudadanos, comenzó el cabildo abierto. Cada intervención, cada gesto dentro de esta jornada estuvo marcado por la lealtad de los cabildantes hacia Fernando VII, tal como lo muestran los discursos de José Gregorio Argomedo y José Miguel Infante. Los posibles miembros de la junta habían sido elegidos cuidadosamente por los integrantes del Cabildo de Santiago, con el fin de representar en la persona de cada uno de ellos a cada sector de la sociedad, asegurando así la mantención de un cierto equilibrio. Todos ellos fueron aceptados por aclamación por los vecinos presentes. Mateo de Toro y Zambrano, presidente, representaba al rey; José Antonio Martínez de Aldunate, vicepresidente de la junta, obispo de Santiago, representaba a la Iglesia; Fernando Márquez de la Plata, Consejero de Indias, primer vocal de la junta, representaba a los europeos juntistas; Juan Martínez de Rozas segundo vocal, representaba a la aristocracia de Concepción; Ignacio de la Carrera, tercer vocal, representaba a la aristocracia de Santiago.

 

La fusión entre tradición y reforma estuvo presente en este primer Cabildo, que fue el episodio que dio inicio al proceso de la Independencia; aún cuando continuaba primando el deseo de los ciudadanos de conservar la soberanía del Rey. El Cabildo de 1810 fue la primera vez en que la aristocracia criolla tomaba el control de su propio país, experiencia que derivaría con el tiempo en una afirmación de sus propios derechos frente a la monarquía española. En ese sentido, no pasó mucho tiempo hasta que sonaran de manera ya decidida arengas patrióticas que incitaran a una radicalización del proceso y una ruptura definitiva con la metrópolis hispana. El llamado a elecciones para un Congreso Nacional, la creación del primer periódico nacional, La Aurora de Chile, y el apoyo de otros movimientos juntistas, como el argentino, iniciarían una marcha que sólo se detendría una década después con la formación de una entidad nacional independiente y soberana.

 

 

Del primeral Junta de Gobierno a la convocatoria del Congreso Nacional

 

Este período abarca desde el 18 de septiembre de 1810, fecha de instalación de la Primera Junta de Gobierno, hasta la instauración del primer Congreso Nacional, el 4 de julio de 1811.

 

El desarrollo político y legislativo tiene una estrecha vinculación al proceso de Independencia en Chile, que se explica históricamente por múltiples factores, de corto y largo plazo: el creciente espíritu independentista de una elite de criollos, la autoconsciencia de un sentimiento patriótico, el impacto de las reformas borbónicas del siglo XVIII, entre otros, son elementos que influyen en la formación de la república chilena.

 

Sin embargo, la influencia externa es mucho más decisiva a la hora de provocar la revolución de la Independencia. Los sucesos desarrollados en el mundo atlántico, como la independencia de los Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789), aceleraron los acontecimientos políticos en las colonias españolas. En mayo de 1808, la invasión francesa al territorio español, generó la imposición, por parte de Napoleón Bonaparte, de un reemplazante al rey español Fernando VII, quien tuvo que abdicar, quedando la plaza real en poder de su hermano José Bonaparte. Esta intervención extranjera, motivó a que se planteara un cuestionamiento a la soberanía del nuevo monarca sobre sus territorios y súbditos, entre los que se incluía América y ciertamente Chile.

 

En vista de la usurpación de la corona española y el apresamiento del rey Fernando VII por Napoleón Bonaparte, se organiza en España una Junta Central que resiste la invasión francesa. En Chile, la Junta Central española es reconocida, si bien ya comienzan las primeras divisiones entre españoles y criollos. Estas diferencias se agudizan con la deposición del gobernador Francisco García Carrasco (1808-1810) y su reemplazo por el Conde de la Conquista Mateo de Toro y Zambrano, destacado representante de la aristocracia local, el 16 de julio de 1810.

 

El Cabildo de Santiago llama a un Cabildo Abierto para el día 18 de septiembre de 1810, del que emana la formación de la Primera Junta de Gobierno. Y aunque sus miembros juran fidelidad y obediencia al soberano español, la instalación de esta corporación marca el inicio del proceso de independencia, pues desde entonces los sectores aristocráticos criollos ejercen en sus manos el poder político, lo que se considera una primera forma de autonomía política o de autogobierno respecto de España. El Presidente de esta corporación fue don Mateo de Toro y Zambrano.

 

Debido a ello, muy pronto comienzan a aparecer diversas posturas o bandos políticos. El denominado partido radical o "exaltado", aboga por la ruptura definitiva con la metrópoli española. Por otra parte el grupo mayoritario denominado moderado, busca una transacción entre las pretensiones independentistas y la lealtad hacia la corona española[1] . Y finalmente, aunque sin participación en la Junta de Gobierno, pero influyente y poderoso, el grupo o partido realista, defiende la autoridad del rey y el antiguo régimen.

 

Durante su mandato, la Primera Junta de Gobierno efectúa una serie de iniciativas de gran trascendencia, tales como la redacción del primer reglamento electoral de nuestra historia, la declaración de libertad de comercio, y el llamado para elecciones de un primer Congreso Nacional que represente a las diversas provincias que conforman el territorio del entonces Reino de Chile. Finalmente, la convocatoria al primer Congreso Nacional, concretada el 15 de diciembre de 1810, representa un paso importante en la consolidación del autogobierno criollo. En este contexto, el 6 de mayo de 1811 se realizan las primeras elecciones parlamentarias, marcando un hito clave de la historia política legislativa chilena.

 

 

Hasta antes del año 1837, el 12 de febrero era una de las tres grandes fiestas que celebraba el naciente país de Chile. El panorama no era muy distinto a lo que hoy se ve en septiembre: fondas, ramadas, fiestas y carnaval, con bailes como la zamacueca y mucho vino, con lo que se celebraba la declaración y proclamación de la independencia del país.

 

Pero todo eso cambió con la firma del Presidente José Joaquín Prieto, y su ministro del Interior, Diego Portales, en un decreto que la suprimió. Después de ese año, todas las celebraciones del 12 de febrero se trasladaron al 18 de septiembre, el día en que se conmemoraba la conformación de la primera Junta de Gobierno. El argumento fue que, en realidad, la primera libertad se había declarado el 18 de septiembre y que con una sola fiesta cívica bastaba. Se empezó a celebrar así a lo largo del siglo XIX y entró de esa manera en la memoria histórica nacional


 

 

 

 

 

 

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